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¿Es Difícil Amar? ¿Se puede sufrir por amor?  (25 de abril de 2019)


Amar es nuestra herencia natural. Sólo que mientras quiera seguir manteniendo la creencia de que soy un “cuerpo separado”, amar será imposible. Porque mantener la creencia de ser un cuerpo es lo que sostiene la creencia fundamental que dice que soy algo “separado” del Todo. El amor es unidad, no separación. Al percibirme “separado” me voy a percibir carente. Eso es lo que me lleva a intentar constantemente “unirme” a “otros”. Pero esa carencia que me impulsa a “unirme” a “otros” proviene del miedo. Por consiguiente, sin darme cuenta, lo que hago es alimentar el miedo, y es por eso que amar parece como muy difícil o imposible.

Pero según me voy haciendo consciente de que lo que realmente soy es conciencia y no cuerpo separado empiezo ahora a observar como todo forma parte de mi, y en vez de excluir empiezo ahora a incluirlo todo. Incluirlo todo implica todo aquello que en un pasado rechazaba y condenaba. Porque al ser consciente de que soy conciencia y no individuo separado reconozco que todo aquello que condenaba o rechazada tiene que formar parte de mi. Esa aceptación de todo es una aceptación del amor que soy.

 

La razón por la cual en un principio este proceso se experimenta como algo muy difícil y doloroso, es porque para reconocer ese amor que soy, los obstáculos a ese amor necesitan ser expuestos, es decir sentirlos, integrarlos. En un principio esos obstáculos se perciben como algo “ajeno” a mi. En otras palabras, al percibirme como un cuerpo separado, esos obstáculos tienen la forma de "otros" cuerpos separados comportándose de cierta manera que de una forma u otra afloran la rabia, la ira, el resentimiento, el sufrimiento, el dolor, el victimismo, en fin, el miedo que hay en mí. Y es por eso que amar se percibe como algo, no sólo difícil, sino imposible.

 

Pero según todas esas partes obscuras empiezan a ser abrazadas y aceptadas de manera que puedan ser transformadas por el amor que soy, esa comprensión de que soy amor se va integrando. Porque sé que si lo que soy es consciencia, todas esas partes tienen que provenir del mismo origen del que yo provengo. Ese origen es  conciencia, o amor. Es por eso que se dice que para ser consciente de la luz que hay en mi necesito primero atravesar todas las nubes, todos los "aparentes" problemas que no me dejan vivir en paz. Según ese reconocimiento se va arraigando, aunque me perciba como un cuerpo, surge la tendencia natural de querer amarlo todo. Eso incluye, no solo todos los “otros” aparentes cuerpos, sino todo. Ya ese deseo no es el de poseer otros cuerpo, sino que amarlo todo sabiendo que todo lo que estoy es amándome a mí mismo dado que soy uno con todo.

 

Ahora el amor no se le dirige a un objeto específico (cuerpo) y se le niega a otro. Ese amor lo incluye todo. Eso es vivir en amor. Si quiero de verdad aprender a amar, tengo que dar la bienvenida a todo aquello que según mi percepción lo consideraba como algo no digno de ser amado. ¿Cómo se puede poner esto en práctica en nuestra vida cotidiana? Muy simple. ¿Puedo amar a aquella persona que me traicionó o me abandonó? ¿Puedo amar al maltratador de animales? ¿Puedo amar al terrorista, al político corrupto, a todo aquel que de una forma u otra siento que me haya hecho daño o que le haya hecho daño a algún ser querido? Y la lista es interminable.

 

Entiendo lo difícil que esto podría ser. Pero recordemos de nuevo, sólo cuando me creo ser un cuerpo separado, dicho de otra manera, una entidad separada de todo, es cuando amar a todos estos “individuos” se ve como algo imposible. Pero si tomo conciencia de que lo que soy es conciencia y no individuo separado, lo que estoy diciendo es que todas esas “personas” que utilicé como ejemplo, forman parte de mí dado que todos formamos parte de la misma Fuente. Y hasta que no pueda ver a todas y cada una de esas partes libre de pecado, o dicho de otra manera, inocentes, sin culpa alguna, es imposible que pueda reconocerme yo como inocente. En otras palabras, o amo, o me ataco a mí mismo.

 

Por eso se nos recuerda que esos hermanos son mis salvadores. ¿Porque son nuestros salvadores? No porque sus actos sean “correctos” o “incorrectos”. Sino porque a través de sus actos me ponen en contacto con el miedo escondido que se encuentra en mi.

 

Yo no estoy de acuerdo con la forma de actuar de un maltratador de animales, ni de un terrorista, ni de un político corrupto, ni de ningún individuo que de una forma u otra le pueda hacer daño a otros. Pero si quiero aprender a amar, y esos individuos me ponen en contacto con todo el miedo que hay en mí, necesito atender ese miedo para poder ser consciente de lo que está detrás. Una vez que el amor se establece mi, que, de nuevo, "ellos" sólo me hacen ver si todavía me percibo como algo separado del todo, puedo darme cuenta de que “ellos” no actúan en función a ser “malas personas”, actúan en función al miedo que hay en ellos al percibirse separados, que es el mismo que existía en mi cuando los juzgaba, porque repito, me sentía separado. En ese sentido, "ellos" y "yo" tenemos el mismo problema, solo que “ellos” lo expresan de una manera, maltratando, y “yo” lo expreso de otra, juzgándolos.

 

Cuando utilizo conscientemente cada una de mis experiencias para recordar lo que soy, al empezar a deshacerse el miedo en mí, el amor mismo dirige cada uno de mis pasos. Y si la vida requiere de mi que haga algo que de alguna manera pueda servir de apoyo para una convivencia más armónica en esta experiencia física, eso tendrá lugar muy naturalmente. Ese algo puede ser una acción concreta o simplemente restaurar la conciencia de amor en mi mente sin tener que hacer nada, respetando el guion de cada uno de mis hermanos, dado que ahí está su oportunidad para sanar, aun cuando no lo comprenda.

Así es como se reestablece el amor en mi, y todos los escenarios de mi vida se me presentan con ese único propósito. Por lo tanto, aunque en momentos se experimente como doloroso dada mi ignorancia, toda circunstancia o escenario es bienvenido porque sé que me está poniendo en contacto con los obstáculos al amor EN MI para darme cuenta que la realidad es que no es difícil amar, y que es imposible sufrir por Amor. Todo lo contrario, es lo más natural, siempre y cuando sea consciente de que no soy este “individuo separado” del todo, sino que lo que realmente soy es conciencia, o dicho de otra manera, lo que realmente soy es Amor.

Publicado por Nick Arandes y adaptado por José Moriana 

El deseo más profundo: lo que de verdad quiero

(Abril 2019)


Tu deseo verdadero no es tener más dinero ni un coche nuevo ni una pareja más… guay ni siquiera un trabajo mejor o una casa más grande; tu deseo o anhelo más profundo es aprender a estar en paz.

Esto parece que es difícil dado que la mente está condicionada a intentar “controlarlo” todo, creyendo que de esa manera va a experimentar “seguridad”. Pero resulta que llevo 10, 20, 30 o 40 años probando tal o cuál método o disciplina y me doy cuenta que sigo con los mismos miedos, limitaciones, frustraciones hasta que el malestar, la insatisfacción, el sufrimiento o el hartazgo es tan grande que empieza un proceso de rendición, y comienza la búsqueda "espiritual", la búsqueda de respuestas, la búsqueda del sentido de la vida.

Poco a poco, a medida que confío en la vida, al estar en paz con lo que sea que ésta me esté ofreciendo, me abro a la experiencia de sentirme seguro con todo eso, que sería lo mismo que decir: experimentar lo que ES, que sería lo mismo que vivir el momento presente, seguro de que la vida me apoya y me atiende, seguro de que hay un amor que me sostiene, libre de preocupaciones sobre el futuro al igual que libre de culpa sobre un pasado.

Si no estoy en paz con todo eso, quiere decir que estoy rechazando el momento presente y, si estoy rechazando el presente estoy rechazando una parte de mi que tarde o temprano tendré que atender.

Ese rechazo al momento presente, que es el único momento que hay, me lleva hacia un futuro “mejor”. Es la trampa del ego, es la zanahoria que constantemente se persigue y me conduce directamente a la preocupación, es decir, al miedo y al sufrimiento.

Lo curioso es que ese pensamiento sobre ese futuro “mejor” surge en el momento presente, y es lo que hace que el presente se experimente como preocupante.

Lo mismo sucede con un pensamiento sobre el pasado, que abre un espacio para que la culpa también pueda tener lugar. Entonces el momento presente, que, de nuevo, es el único que existe, se tiñe de culpa y preocupación, cuando resulta que no son más que pensamientos y ¡no hechos!

¿Cuáles son los hechos ahora mismo? Los hechos son que estás leyendo estas palabras, y que eso de lo que te estás preocupando no está teniendo lugar ahora. Lo que está teniendo lugar ahora, es que, si la mente está pensando un pensamiento futuro, y se lo está creyendo, está viviendo el ahora lleno de preocupación. Lo mismo con el pasado, que es sólo un pensamiento de un suceso, que, aunque decimos que “ocurrió”, por eso le llamamos pasado, ahora mismo no está aquí. Sin embargo, se experimenta la culpa en este momento presente sobre un pasado ¡que no existe!

¿Te das cuenta de la locura?

El mundo quiere ser feliz rechazando su experiencia presente en pos a su concepto de lo que es ser feliz. Porque cree que ser feliz tiene que ver con una sensación, con alguna nueva posesión,con una identidad en función a lo que ha aprendido. Pero la felicidad, que es la experiencia presente libre de conceptos, libre de juicios, libre de interpretaciones, está constantemente siendo vivida AHORA.

Se podría argumentar pero...cómo puedo ser feliz si me siento triste? Y yo te diría, deja de etiquetar la emoción que estás experimentando como triste ¿y qué es lo que queda? No me podrás dar una respuesta dado que ahora estás viviendo la experiencia presente, esa misma emoción o sentimiento libre de etiquetas. Suelta ahora la creencia de lo que tú crees que es la felicidad y qué es lo que queda? ¡Simplemente la experiencia de ser feliz ahora mismo! Con tristeza y con cualquier otra emoción o pensamiento que surja.

Y si uno está en paz sintiendo lo que esté sintiendo, pensando lo que esté pensando, ¡ESO ES SER FELIZ!

 

De qué y porqué tengo miedo y cómo superarlo para vivir en paz . (Marzo 2019)


Desde que nacemos vemos cómo la característica primordial de éste mundo es el miedo. Nadie escapa a esa emoción pues tod@s tenemos algún tipo de miedo que se traduce en pensamientos y emociones que perturban nuestra paz interior(ansiedad, depresión, tristeza, soledad, miedo al abandono, rechazo, falta de afecto, cariño, comprensión, aceptación y un largo etc.), que confirman que tras todas esas emociones, pensamientos y conflictos internos está el miedo.
En los medios de comunicación vemos cada día tal o cual guerra, asesinato, suicidio, y conflictos de toda índole que nos podrían llevar a la siguiente pregunta: ¿es que vamos a estar así toda la vida?¿desde cuándo tenemos noción de que el ser humano está en guerra? ¿aprenderemos a vivir en paz alguna vez?
Vamos a tomar una sola palabra que represente todo ese "historial" de conflictos humanos:
Tomemos la palabra "luchar".
Si leemos cualquier libro de historia vemos que esa "lucha" siempre ha estado presente.Luchas entre tribus, entre regiones, entre paises, entre etnias, entre religiones, entre hombres y mujeres, entre partidos de una u otra tendencia, entre partidarios de uno u otro bando contra el que no piense y/o sienta igual que yo, contra...
Entonces...cuánto tiempo, cuantas calamidades, cuántos desastres tenemos que vivir para darnos cuenta de que "luchar" no nos lleva sino a mantener vigente el estado de miedo? el estado de conflicto en todos los niveles: personal, de pareja, y humano en general
Y no sólo es que no tomamos conciencia de ello sino que seguimos enseñando, potenciando y afirmando que tenemos que luchar contra... el "otro"; da igual quien sea ese otro.
"Hay que luchar contra tod@s aquell@s que no piensen como yo"
Luchar, luchar, luchar...¿ es que soy tan torpe, tan obtuso de mente, que no entiendo que si lucho ya he perdido?
Bien hasta aquí una breve exposición de la "realidad", de la locura humana.
Ahora vamos a tratar de localizar el origen de ese miedo inherente a todo ser humano.
Tomemos la alegoría o la parábola del Hijo Pródigo, o la del mito de la caverna de Platón, o la del Kybalión cuando dice que "El Universo es una creación de la mente" o, más cercano a nuestros tiempos, la gran obra literaria de don Pedro Calderón de la Barca titulada "La vida es sueño" o, mucho más próxima en nuestros días a la enseñanza de Un Curso de Milagros.
Quiero remarcar que es la misma alegoría o enseñanza escrita en diferentes estilos, formas y tiempo que nos viene como una ayuda a la humanidad y que nos lleva a una meta: entender, aplicar y vivir que esta vida humana, es una experiencia temporal, efímera y, por tanto, irreal, que la mente(léase el alma, o la psique) está experimentando.
Entonces la Mente (el Hijo) fabrica un mundo aparte de la Unidad, aparte de la Totalidad, aparte de Dios, cosa por otro lado imposible pues La Unidad, Dios, el Amor no se puede fragmentar y por eso decimos que es una ilusión, una sombra, una ficción, un sueño.
Si bien de entrada es imposible que la Verdad, Dios, Amor se pueda fragmentar, la Mente, es decir el Hijo,es decir Tú y Yo (siendo una Unidad imposible de fragmentar), ese pensamiento o idea (llamada modernamente ego),se lo cree, y, al creérselo lo hace "real" y es entonces cuando "aparece" este mundo, este universo.
Habrás notado que he puesto "real" entre comillas para dar a entender que sólo es real para la mente-ego, pero que de real nada pues lo Real es lo Permanente, lo que no cambia nunca, lo que ES.
Bien; aquí estamos pues ante un mundo como espejo nuestro que nos hace vernos como entes o seres separados unos de otros.
Aclaremos que lo que hace la mente es, proyectar esa idea de separación como un deseo de "forjar" un mundo aparte y...al creerse su propia idea, cae en su propia trampa de que dicha idea se ha hecho "realidad". Entonces la proyección como "causa" se convierte en percepción como "efecto" y ya tenemos que, al percibir este mundo con todos nuestros sentidos nos creemos, nos dejamos engañar de que éste mundo es real, de que es la causa de todo lo que me acontece, siendo que, en realidad, el mundo que vemos es un efecto de nuestra idea, loca e imposible por cierto, de separación.
Bueno ya tenemos casi montada la estrategia de la mente-ego.
¿Qué pasa ahora con todo ese gran montaje, con toda esta auto-trampa en la que nos vemos inmersa los humanos?
La creencia en esa idea falsa de separación me lleva a vivir esta experiencia humana pero que no es ni una caída ni ningún abandono por el Padre, sino más bien una decisión propia del Hijo de experimentarse como separado de la Unidad.A partir de aquí es donde empezamos a comprender el origen del miedo que todo ser humano experimenta:

Como estoy convencido que he logrado separarme de Dios, de que he "roto" la Unidad, de que me he "cargado" a la Totalidad, ahora tengo miedo de que el Padre me castigue por el "pecado" que he cometido.
Y es entonces cuando el Padre le dice al Hijo: no tengas miedo hijo pues no has podido pecar ya que tu idea de separación nunca se produjo; lo que forjaste no fue más que un sueño.
Lo que si has cometido y sigues cometiendo es un error, un error de percepción pero el error no implica que merezcas castigo alguno sino solamente corrección y para eso te entrego el corrector necesario que siempre estará en tí esperando que tú le permitas el acceso a tu mente para que el error se disuelva y tu mente quede sanada de tu propia mentira, de tu propio engaño. 
El corrector pues, está dentro de cada ser humano, llámese Maestro Interno, tu Corazón, Espíritu o como te guste llamar a esa parte tuya que nunca se creyó la trampa de la separación y que, por tanto, siempre estuvo en Unidad con la Totalidad. En otras palabras: nunca te separaste del Amor que Eres, siempre estuviste, estás y estarás en los brazos del Padre.

Espero que esta exposición ayude a comprender que el miedo es una trampa, una decisión personal, una "voluntad" aparte para no acceder a lo que siempre hemos sido, somos y seremos: El Eterno Hijo de Dios o, lo que es lo mismo, El Amor, la Verdad, la Vida.

Entonces... aquí, en este mundo ahora vemos que continuamente se nos presentan circunstancias para tener miedo, para estar sufriendo, en conflicto permanente conmigo mismo, con la pareja, en el trabajo, con el vecino, etc. pues bien, todas tienen el mismo trasfondo, el mismo propósito: mantener a la mente en la oscuridad del sufrimiento, de la enfermedad y de la muerte, tratando de ocultar la Verdad de lo que Eres, de lo que Somos: el Amor en todo su esplendor.
Como nota final tengo que aclarar algunas cosas para que se entienda mejor lo expuesto:
Cuando pongo alguna palabra entre comillas es para indicar que eso es lo que parece ser pero que no Es.
Por ejemplo si pongo "realidad" (entre comillas) hago referencia a lo que el ego cree haber creado pero que en realidad nunca lo consiguió, por eso decimos que "forjo" un sueño, una quimera, una ficción y a esa "realidad" la llamamos vida o experiencia humana.
Igualmente cuando digo "voluntad" aparte, me refiero a que es imposible fabricar una voluntad aparte de la de Dios.
Y así con todo lo demás entrecomillado. 
Por último decir que el conjunto de lo expuesto sobre el tema del miedo es una síntesis de lo que he ido tomando de unas fuentes y otras pero que perfectamente quedan resumidas en la teoría y práctica que propone el libro de Un Curso de Milagros y que se podría resumir diciendo que el propósito final no es una Teología Universal, cosa que es imposible, sino una Experiencia Universal que no solo es posible sino que es inevitable o, con otras palabras, que "todos sus hijos alcanzarán la Luz por alejados que anduviesen".
Luz que, por defecto, nos libera definitivamente de la oscuridad, es decir, del miedo y todas sus expresiones.

¿Qué hay detrás de la atracción sexual? (Febrero 2019)

El ser humano se la pasa en una constante búsqueda del placer porque cree que el placer equivale a felicidad. Quede claro que no hay nada incorrecto con el deseo ni el placer. El problema es cuando el placer se equipara con felicidad. La felicidad verdadera, (la que es permanente), constantemente se nos escapa porque la realidad es que la experiencia humana es un ir y venir entre placer y dolor. Por consiguiente, como la vida no es placer, placer y más placer…, es por eso que no se experimenta la felicidad permanente.
Sin embargo, cuando hablamos de felicidad en este contexto, en realidad estamos hablando de paz interior. Una persona que está en paz es una persona que es verdaderamente feliz.
Dado que la paz es lo que subyace toda experiencia, el placer al igual que el dolor se aceptan en ese estado de paz. En otras palabras el placer al igual que el dolor se aceptan en ese estado de felicidad. Y en ese sentido es que se puede dar uno cuenta que uno es feliz en todo momento, independientemente de los sentimientos y las experiencias que van teniendo lugar. 
Cuando esa comprensión se asienta, la búsqueda del placer deja de tener sentido.
Eso no implica que no se experimente placer, pero si implica que ya no vamos en búsqueda de ello porque al ser feliz por el mero hecho de ser consciente de la paz que mora en cada uno de nosotros no hay razón para buscar ningún placer para sustituir ese estado de paz, de felicidad en el que ya descansamos.
Ahora el placer se vive, se disfruta, no hay culpa, solo una expresión de las innumerables formas de expresión que la experiencia humana tiene. Solo que esa expresión, al no darle importancia, no nos manipula. Cuando viene se vive y cuando se va se suelta. Y lo mismo con el dolor. Cuando viene se vive y cuando se va se suelta.
A final de cuentas los dos son lo mismo. Por eso Un curso de milagros me recuerda:

“El pecado (léase la culpa inconsciente) nos lleva oscilando entre el dolor y el placer, y de nuevo al dolor. Pues cualquiera de esos testigos es el mismo, y solo tienen un mensaje: ‘Te encuentras dentro de este cuerpo, y se te puede hacer daño. También puedes tener placer, pero el costo de este es el dolor’. A estos testigos se unen muchos más. Cada uno de ellos parece diferente porque tiene un nombre distinto, y así, parece responder a un sonido diferente. A excepción de esto, los testigos del "ego", del miedo, son todos iguales. Llámale dolor al placer, y dolerá. Llámese placer al dolor, y no sentirás el dolor que se oculta tras el placer. Los testigos del pecado (léase "ego")no hacen sino cambiar de un término a otro, según uno de ellos ocupa el primer plano y el otro retrocede al segundo”.



(Enero del 2019) 
¿Y si el mundo que vemos fuese un gigantesco truco de magia de la mente?

¡¡¡Imagínate por un instante que este mundo fuese un gigantesco truco de magia de nuestra mente!!! Sigamos imaginando... Lo que "veo" a mi alrededor es dolor, guerras, conflictos, sufrimiento y muerte más o menos verdad? El Amor y las cosas hermosas no son objeto de estudio ahora de acuerdo? ¡¡¡hoy sólo nos fijamos en lo que las ocultan!!!
Supongamos... Que lo que "veo" es lo que "quiero ver", Que "veo" eso porque eso es lo que deseo, Que lo deseo porque creo que soy culpable de algo muy gordo y, por tanto, necesito o merezco ser castigado por ello. Evidentemente... No puedo aceptar esa idea de que sea yo la causa de tanto sufrimiento. Por lo tanto tengo que ingeniar un "plan" para "esconder" tales hazañas mentales. Tengo que urdir una estrategia para que "el culpable" de todo esto se "vea" ahí afuera y así yo quedar limpio de toda "culpa".
Surge así la proyección que, a nivel Cósmico produce el Universo físico (1ª ley hermética:el universo es una creación mental), y, a nivel individual: los demás son culpables, cada vez que juzgo o condeno, pues... "evidentemente yo soy inocente" La proyección hace "desaparecer" la culpa. Pero....¿ha desaparecido ésta realmente? está claro que no. La percepción hace que vuelva a aparecer. ¡Magia! Pero claro...ya no está en mi. ahora la pelota la tiene "el otr@", por lo tanto, el "otr@" es el responsable de mi sufrimiento.
Sinceramente... ¿Creéis que puedo tener el más mínimo interés por que se descubra el truco? A no ser que el sufrimiento sea muy intenso no pensaré que...tal vez haya otra manera de "ver" esto. Hasta que no tome conciencia de que el sufrimiento procede únicamente de mi lo que haré será ocultarlo de mil maneras para que no se "vea". Pero claro...¡eso duele!
Entonces....el truco de magia... ¿era real? ¿Cuáles son esas " mil maneras" que fabrico para ocultar la Verdad y que no quiero que se descubra? Eso será motivo de otra reflexión.
(Sobre éste tema ver la película "the prestige") 

Copyright 2019  José Moriana Rodríguez